PELEADOS POR LA MISERIA

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“Las subvenciones aéreas son pan para hoy y hambre para mañana y ya lo estamos viendo: determinadas líneas especulativas, allí donde les han quitado el chorro de la subvención, han bajado su oferta e incluso han llegado a abandonar la plaza”. Así se expresaba en agosto pasado Javier Gándara, un betanceiro que ocupa la dirección general de Easyjet para España y Portugal.

Rescato de la hemeroteca las declaraciones de este ingeniero aeronáutico a propósito de la decisión de la Xunta de suprimir las subvenciones a las compañías aéreas porque, afirma el conselleiro de Infraestructuras, “la política de ayudas a aerolíneas vinculadas a cada aeropuerto ha fracasado ya que no ha contribuido a aumentar el número de turistas”.

Los políticos de A Coruña, Santiago y Vigo siguen peleándose por repartir la miseria aeroportuaria, sin percatarse que el competidor está en Oporto. Así nos va.

 

Esas ayudas desaparecerán este mismo año en Peinador y Alvedro, a partir de 2013 en Lavacolla y serán sustituidas por promociones de Galicia como destino turístico.

Parece acertado el cambio estratégico de la Xunta de no recuperar viejas rutas o abrir otras mediante ayudas millonarias porque con los dineros gastados los aeropuertos de A Coruña y Vigo perdieron usuarios y el ligero incremento de Lavacolla no fue debido a la financiación de compañías aéreas. No tiene sentido subvencionar rutas y destinos sin obtener retornos económicos en forma de turistas.

Esta decisión de la Xunta pone fin al “comité de rutas” que no ha conseguido el objetivo de coordinar los aeropuertos gallegos. Es muy significativo que el conselleiro diga que “le vamos a pedir a AENA que establezca algún tipo de coordinación de las tres terminales” lo que implica reconocer su impotencia en la lucha por poner un poco de orden en el sistema aeroportuario gallego y vencer viejos localismos que rebrotan ahora entre los políticos locales.

Somos pocos y mal avenidos y, parafraseando a la Princesa de Gales, tres aeropuertos “son una multitud” que hace imposible una unidad gerencial para impulsar y aprovechar sinergias en beneficio de las tres ciudades y de Galicia en su conjunto.

En esas estábamos cuando llegó la noticia de que el Sá Carneiro de Oporto era clasificado como el segundo mejor aeropuerto de Europa por su atención, tiempo de espera por equipajes y accesibilidad de embarque. Al dar cuenta de esta distinción, la dirección de la Terminal lusa informaba también que unos 600.000 gallegos utilizan sus pistas al año.

Pero los políticos de A Coruña, Santiago y Vigo siguen peleándose por repartir la miseria aeroportuaria cuando el competidor de Alvedro, Lavacolla y Peinador está en Oporto. Así nos va.

PELEADOS POR LA MISERIA