Viejas, oxidadas, inservibles

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“Cuando el jefe de mantenimiento echó mano de las herramientas del Estado descubrió que estaban viejas, oxidadas y, mayormente, inservibles…” (El Roto. “El País”). Posiblemente no se pueda decir mejor con menos palabras. Es el retrato, la foto fija, de un país hecho trazo a trazo, plano a plano, durante los últimos años. El economista Manuel Lago le pone cifras al estado actual: “Desde 2009 hasta hoy el tijeretazo en lo que llamamos servicios sociales, asistencia cívica, sumó 32.000 millones de euros. Para los que tienen memoria de la vieja peseta, ocho billones de aquellas rubias.”
La Red Europea contra la Pobreza recuerda que la cifra en España de ciudadanos incluidos en el grupo de pobres (en 2007) era el 23,7% de la población y hoy es del 29,2%. A menos de un mes de las elecciones, el partido del gobierno pide otro voto de confianza y lo hace presentando como balance la economía (las cifras reales hacen indignantes, rozando lo ridículo, sus pretensiones) y, como bien nos asegura El Roto, las herramientas están inservibles, viejas, oxidadas. 
La administración de Mariano gastó, en toda la legislatura, menos dinero en obras pública que ZP en cada año de su primer mandato. Se discute el papel de las diputaciones, se critica el de algunos organismos judiciales, nadie cree en el Tribunal de Cuentas, politizado desde la cruz a la firma, y “crujen” otros aspectos más cercanos al ciudadano como la sanidad y la enseñanza… Son muchas las voces que piden una revisión de la Carta Magna que “chirría” de oxidada por sus cuatro esquinas. Nadie niega, hoy en día, que el sistema electoral –hecho para primar a los grandes partidos y castigar a los pequeños– necesita un cambio. 
Ahí están las cifras del paro, la sangría de nuestros jóvenes emigrando a ritmos desconocidos desde aquellos años sesenta de las largas noches de piedra.  Puestos en ese escenario ahora, desde los portavoces del Gobierno, nos dicen que “ellos son gentes conocidas, que están ahí administrando desde hace mucho tiempo” en otro remedo de ese dicho de más vale lo malo conocido… Y cada día una “broma” que parece un insulto a la inteligencia. La ministra de Empleo y rezos ha dicho que “el PP garantiza las pensiones”. Las pensiones, señora, son el fruto de nuestros impuestos mes a mes, sudor a sudor… y ustedes han dejado vacía la caja de la Seguridad Social. ¡Claro que los conocemos..! Y los padecemos. 

Viejas, oxidadas, inservibles