Aunque la mona se vista de seda...

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Tanto en la vida política como en la social, incluida la organización Jerárquica de la Iglesia, por mucha discrepancia social que haya, los jefes se empeñan en mantener sus tesis sin pensar que es posible que quien disienta tenga algo de razón. Es difícil encontrar un líder (o pastor) que escuche otras opiniones y reflexione un poquito; el discrepante, por otro lado, se siente, casi siempre, como si predicase en el desierto sabiendo que alguna razón tiene y que diga lo que diga, se hará lo contrario; y no solo eso, incluso siente que intentan que parezca un enemigo, sin valorar, quien lo pretende, que el empecinamiento jerárquico solo genera en la opinión pública una vacuna contra el ordeno y mando. Así actúa el jefe mediocre ante opiniones contrarias; gasta energía creando opinión que disminuya el efecto de la crítica, y ante la ausencia de argumentos de peso, invoca al valor de las formas (que lo tienen, pero no definitivo) sin darse cuenta que queda debilitado. Por desgracia este modelo de gestión lo siguen bastantes obispos, y no aprenden; creen que los fieles aceptan sus tesis por ser obispos. Pues nada más lejos, aunque les cueste creerlo.
Nuestra Diócesis no es una excepción. Desde mayo de 2016, algo más de dos años; salvo mover personas, poco ha mejorado (y no me refiero en relación al Obispado de Don Manuel, quien bastante hizo intentando que olvidásemos al Obispo Gea). La Diócesis sigue igual que siempre y el tiempo que pidió en su homilía de ordenación, pasó. Tampoco lo critico, porque estoy convencido que poco más ha podido hacer, o se puede hacer, sobre todo aplicando la común teoría de la resignación, aunque nunca es tarde. Pero me temo que nuestra Diócesis como va, no tiene futuro, puesto que, salvo excepciones llenas de enorme voluntad, se frena cada vez más porque, entre otras razones, el clero es mayor y no se les puede pedir más. Es la realidad diocesana y que por mucho que intenten vender con reportajes y programas de radio o colectas (que ya hablaremos) solo nos hace pensar en aquello de: aunque la mona se vista de seda… Resignación.
 

Aunque la mona se vista de seda...