AUTONOMÍA EN NAVANTIA

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El pronunciamiento unánime del Parlamento gallego sobre la demanda de una mayor autonomía de gestión para los astilleros ferrolanos de Navantia, pese a su significado y alcance, está bien lejos de hacerse viable. La escasa carga de ocupación de las factorías públicas, que ha obligado incluso a repartir carga de trabajo –el ejemplo más palpable es el del BAM que se construirá en Ferrol, un tipo de buque que hasta ahora solo asumía Cádiz–, no hace más que afianzar la centralización de la compañía en materia de gestión. Solo el hecho de que el astillero ferrolano sea el principal del grupo en cuanto a construcción naval militar y que el área de reparaciones presente resultados más que positivos otorgan el necesario peso a las gradas locales dentro de un esquema que parece estar lejos de admitir al menos importantes modificaciones en cuanto al modelo actual.

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