CUENTAS Y CUENTOS NADA CORRIENTES

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En Valencia, por ejemplo, evidencian la corrupción del PP de Barberá con 49 cargos imputados por cohecho, malversación y blanqueo. El sumario del caso “Taula” descubre la cuenta poco corriente que manejaba el partido popular para pagar sus campañas. En rueda de prensa la exalcaldesa del “caloret” no sabe nada, no le consta nada, pues, ella, la candidata, no era Dios para estar en todas partes y enterarse de todo…
Por cierto: la Conferencia Episcopal informa de cómo gasta los cuartos que recauda a través de las aportaciones ciudadanas a doña Hacienda: 13-TV, campañas antiaborto, actividades pastorales, beatificaciones y un poquito para Cáritas. Una cuenta poco corriente, cáspita.
En Madrid las cuentas, muy poco corrientes, acorralan al Gobierno que presidía Aguirre y descubiertas ahora con la operación Arpegio que, vaya, dedicó miles y miles de euros a Intereconomía TV y a una Casa de Madrid, en el extranjero de fuera… que nunca existió.
Ahora aparece, en esa operación, una destacada figura de Ciudadanos. Añadan las investigaciones en torno al PSOE –esperamos conocer el final del caso “Besteiro”, ahora que aparecen documentos que demuestran que las operaciones sospechosas ocurrieron en la época del popular Cacharro Pardo– y las acusaciones a Podemos de financiación ilegal. Y es que todo conduce a la reflexión de que “si todos roban, los mejores son los nuestros que roban más...” y así tenemos las encuestas: ¿partido preferido según las encuestas? Pues eso. 
Detengámonos en los cuentos: al buen camino que repite, a golpe de euros, el Gobierno Feijóo, lo desmienten las cuentas (el Foro Económico) y, lo que es peor, nos pintan un futuro preocupante: creció el paro en los últimos diez años y también la emigración. El gasto público es menor que la media de España y la economía gallega perdió cinco puntos en relación con la española. Y, según los técnicos, en 2025 la situación se habrá agravado. La licitación de obra pública del Estado bajó un 90% y la autonomía cero patatero. 
Así las cosas (cuentas y cuentos nada corrientes y para no dormir) el personal vive enredado en el gran enigma: ¿repetirá don Alberto? ¿Volverá a su puesto de funcionario en la Xunta? ¿Hay por ahí alguna puerta giratoria dando vueltas y vueltas? 
Y ¿de pactos? Parece un cuento de imposible final feliz. Mientras el Gobierno, emboscado, ni está ni se le espera. Está en funciones, dicen, pero la función es un drama que hace llorar –de asco, rabia– a la ciudadanía.

CUENTAS Y CUENTOS NADA CORRIENTES