¿EL FIN DE LA POLIO?

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El año 2016 puede resultar decisivo para erradicar la poliomelitis, una enfermedad causada por un virus que afecta al sistema nervioso y provoca parálisis, sobre todo en menores de cinco años. En 1988 se puso en marcha un plan para su erradicación y está cerca de conseguir sus frutos. En aquel entonces las cifras hablaban de que padecían polio un total de 350.000 niños en 125 países. En 2015 sólo se registraron 74 casos en Pakistán y Afganistán. Por eso el optimismo de la comunidad médica internacional ante su posible eliminación a nivel mundial. Un éxito que no es nada común por otra parte. Acabar con una enfermedad infecciosa no es fácil. A nivel mundial sólo se ha conseguido con el caso de la viruela, que se declaró erradicada en 1980. Y eso que cada vez contamos con vacunas más eficaces y más accesibles. Pero alcanzar todos los rincones del planeta no siempre es fácil. La pobreza, la falta de cultura científica y muchos otros factores permiten que los virus se acaben escondiendo, amenazando con volver a dar guerra en cualquier momento. Muchas veces el peligro no viene solo desde recónditos países. Muchas veces el enemigo lo tenemos en nuestra propia casa. El sarampión, sin ir más lejos, era una de esas enfermedades que estaba en la lista de candidatos a desaparecer. El objetivo que se habían marcado en la OMS era su erradicación en Europa para 2015. Un objetivo que se quedó finalmente en nada tras el repunte de la infección. En  2014 se registraron más de 22.000 casos y en 2015 fue tristemente famoso el brote alemán, que se acabó saldando con la muerte de un niño por complicaciones derivadas del sarampión, al que sus padres se habían negado vacunar. En apenas un mes se produjeron más de 500 casos en Berlín, más que todos los registrados en Alemania el año anterior. Y el debate estuvo nuevamente servido. Las vacunas son una de nuestras mejores armas para enfrentarnos con enfermedades que pueden causar estragos. Considerar que estamos libres de ellas por vivir en Europa es una fantasía. En unos tiempos en los que el movimiento de personas es más frecuente que nunca, no podemos estar nunca seguros. La difteria es un ejemplo más de cómo mientras una enfermedad no se erradique a nivel mundial puede reaparecer en cualquier momento. Las ventajas que las vacunas nos ofrecen superan con creces sus posibles problemas. Y eso lo debemos tener muy claro.
 

¿EL FIN DE LA POLIO?