Juegos de salón

|

Mi amigo Javi me achaca que “siempre tiro para el mismo lado” y que no “disparo” a derecha e izquierda que, también, tienen en este juego parte de culpa. Contesto siempre lo mismo: quien influye en la vida y hacienda del ciudadano es, sobre todo, el que tiene el BOE; la administración desde Hacienda hasta Sanidad y Educación; al Tribunal de Cuentas, el CIS y, según dicen los jueces, la policía patriótica, amén de los medios que controla y a los que beneficia con su generosidad. 
Esos son los que gobiernan el país desde que sale el sol hasta que se pone y cierran camas, rebajan los salarios, conceden permiso para destrozar Doñana o sesenta años más para emporcar Pontevedra. ¿Los otros? Están también en un juego de salón, pero sufren el acoso de los llamados “poderes fácticos”, de ahí que ayuden a su señor con reflexiones como esta: “Sánchez dice no y bloquea un gobierno de Rajoy”. Sugiero otro titular: “Rajoy, señalado por la corrupción continúa en su partido (según la justicia que les acusa de lucro) al no dar un paso atrás bloquea toda posibilidad de cambio”. 
Seguimos: del PSOE que ya nos enseñó sus mañas con aquel “OTAN de entrada no”, pasó a lo que ahora conocemos y que merece una visita  de Obama a Torrejón, Morón de la Frontera y Rota, pues es quien manda… Por cierto al “sheriff” tendrían que regalarle el libro del hundimiento del Maine, pues ya tendrá el de las Brigadas Internacionales.
Seguimos: Podemos, que pasó de las calles y plazas a un lugar en Europa, un montón de puestos en el Congreso, un número impensable en los ayuntamientos, corre el riesgo de morir de éxito –aquí los rivales no hacen prisioneros–  por no poner pie en pared y volver a sus principios. Recordemos que un impresionante número de ciudadanos, desde los perroflautas hasta los yayoflautas, con los de Ataac, Democracia Real, Anonymous; con ellos los arruinados por las preferentes, los descolgados de la universidad por el precio de las becas, los desahuciados, las mareas de médicos, profesores, junto con los engañados y los que habían dicho basta a la corrupción, la desidia del gobierno, sus trampas y engaños. Los parados sin prestación, las mujeres víctimas de una política arcaica;  millones de conciudadanos que no entendieron el paso atrás, esa especie de abandono de los principios y no fueron a votar. No les gustaron los juegos de salón. Vuelvan al 15-M y llegarán, si no al cielo, si a reconquistar a los suyos.

Juegos de salón