LOS POLÍTICOS SE VUELVEN MEDIÁTICOS

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La campaña electoral es, después del alcohol, el mejor método que se ha inventado para que una persona supuestamente sensata y normal pierda por completo la vergüenza. Es la única explicación posible al rosario de intervenciones televisivas que se suceden cuando se acerca el esprint final y ya se ven las urnas en lontananza. En los últimos días, hemos visto a esos señores –y alguna señora– demostrar que tienen vida más allá del mitin. Desde el sueño deseado por muchas de tomarse un zumo de naranja mañanero con Pedro Sánchez acompañando a Bertín Osborne, pasando por el menos erótico-festivo Mariano Rajoy como comentarista deportivo en la Cope –con capón al crío incluido– hasta la imagen de seminarista enorollao de Pablo Iglesias tocando su guitarra junto a María Teresa Campos. El caso es mostrar una imagen humana, chachi, moderna y cercana al populacho que, al fin y al cabo, es quien va a depositar la papeleta en las urnas y, tal y como están las cosas, hay que arañar hasta el último voto. 
No hay político que se precie –salvo Mariano Rajoy, que mandó a Soraya Sáez de Santamaría– que no haya pasado ya por “El Hormiguero” a demostrar sus habilidades ocultas y, de paso, lo simpatiquísimo que resulta en las distancias cortas. Además del programa de Pablo Motos, está muy cotizado también el revival de la Campos en Telecinco o el de Ana Rosa Quintana; el de Ana Pastor parece que ya les tira un poco menos. Los que quieren hacer carrera, aunque sea política, se apuntan a darse una vuelta con Calleja: alguno, como Albert Rivera o Soraya Sáez de Santamaría, ya se llevó un susto, aunque probablemente todo sean cosas del guión, que si no pasa nada la gente engancha el mando y cambia rápidamente de canal. 
Nos queda todavía casi un mes para ver cómo bailan, cantan, cuentan chistes o cualquier otra habilidad que tengan los políticos, igual que se hace en esos concursos de misses, en los que, además de ser guapa, petarlo con el ukelele da puntos. En realidad, a mí me gustaría que fuesen más allá y se lanzasen a los programas que arrasan, como organizar un debate en “Sálvame”. Mi propuesta, si quieren conquistar audiencia, es meterlos a todos un mes antes de votar en la casa de “Gran Hermano”. Ya saben, ahí todo se magnifica y se ve realmente quienes son líderes y quienes van por ahí poniendo la pierna encima. Eso sí, temo los posibles  pactos bajo el edredoning.

LOS POLÍTICOS SE VUELVEN MEDIÁTICOS