Aulas sin alma

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En el colegio enseñan un sinfín de asignaturas con el muy noble fin de culturizar y de preparar para la vida futura; pero el sistema ni quiere ni parece poder darse cuenta de que- además de todas las materias recibidas e impartidas con mayor o menor acierto por según qué profesor y en base a la ley de turno-; existen disciplinas de absoluta relevancia para un mejor presente y  un futuro más pleno, que ni siquiera se tocan de refilón.  
En general, a ningún político parece importarle el hecho de que el niño tenga facultades para según qué actividades. Da lo mismo. Eso no es lo importante. Lo crucial está en el ladrillo y en los sobres que, para muchos, circulan por debajo de la mesa. No hay tiempo para pararse a pensar en crear distintos tipos de educación en los que las personas logren encontrar su sitio y se realicen como individuos felices. La felicidad real es solo una fantasía que apenas nos preocupa a un puñado de estúpidos, porque para muchos mandatarios debe ser simplemente una especia de utopía estrechamente ligada a comilonas esporádicas con cargo al sistema. 
Parece que no se puede perder el tiempo creando una especialización educativa al alcance de todos y en base al talento o al interés de cada chico. Supongo que eso precisaría pararse a pensar y, en un mundo en el que los niños simplemente son futuros generadores y sostenedores, hay que apurar los plazos… Y aquel que se vaya quedando por el camino- seguramente por falta de motivación o entendimiento-, es problema de sus padres. Los gobernantes ya tiene bastante creando leyes para proteger sus propias espaldas.  
Seguramente llegaremos a tener una cantera de jóvenes suficientemente bien formados para ser comunes. Los que en su momento no lo hayan aceptado, hará tiempo que habrán salido del sistema educativo con la estela de fracasados y, los que sí lo hayan hecho, cotizarán a la Seguridad Social lo necesario para pagar la pensión de alguna viuda o de algún jubilado; porque para liquidar la de los altos cargos, harán falta cuatro cotizaciones medias… Y, con eso y con todo, a nadie parece importarle el fabricar personas que se entiendan a sí mismas para poder entender a los demás y componer el futuro entramado de una sociedad sana.
Me siento decepcionada al ver cómo se hunde sin pudor a los niños diferentes por no adaptarse a un sistema a mi juicio equivocado. Nuestros vástagos precisan ser bien enfocados con paciencia y vocación hasta encontrar su sitio, además de tratar- tan a fondo como las matemáticas- nuevas asignaturas como la de los principios o la de los valores, la de la autoestima, la del respeto, la de la fortaleza y-sobre todo-la de la ilusión, porque sin esta última tendremos una tierra  plagada de muertos vivientes.

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