Llegó la hora

|

Estoy seguro que llegará el momento en que al Partido Socialista se le reconocerá haber solucionado el estancamiento político, fruto de la incapacidad del PP para encontrar con quien pactar y de la soberbia de Podemos por impedir un gobierno de progreso. Pero ahora, a los socialistas no le van dar tregua ni desde la izquierda, Podemos, que quiere ocupar su espacio, ni desde la derecha, PP, que intentará disminuirlo aprovechado su actual debilidad. Además, le queda el viacrucis al que lo someterán algunos de sus miembros si no respetan la disciplina de voto, creyéndose mejores que los que la acatan. 
Despejada la gobernabilidad, hay que iniciar la legislatura con el objetivo de una agenda de reformas. En el ámbito educativo, es inminente reformar la lomce a la vista de la contestación social y la no aplicación en la mayoría de las comunidades autónomas por la falta de consenso con el anterior gobierno Rajoy; en el laboral, porque la reforma en vigor precariza el empleo y aumenta la desigualdad; también, urge recuperar derechos pisoteados por la legislación sobre seguridad ciudadana; y reformar la financiación autonómica. Entroncando con esta última, el PSC debería arrimar el hombro para abrir el debate de reforma constitucional con que desatascar el contencioso catalán. Seguro que le ayudaría a recuperar peso en Cataluña. Y todo bajo la amenaza de un ajuste de 5.500 millones de euros por parte de la Comisión Europea para el que es mejor acometer una reforma fiscal que aumente la base tributaria del capital, grandes empresas y multinacionales, pues la recaudación actual pivota sobre las rentas del trabajo. Para todo esto es para lo que habrá valido la pena permitir echar a andar la legislatura.
En el ámbito interno del PSOE, después del último Comité Federal llega la hora de superar desencuentros entre socialistas para iniciar un proceso de reconstrucción reflexionando a dónde quiere ir la socialdemocracia en España, dentro del contexto europeo, sin olvidar la renovación del sistema de organización interna para garantizar su estabilidad.
Como vemos, al PSOE le queda una ardua tarea por delante, en la que todos los que forman la familia socialista son imprescindibles para sacarlo adelante, con un liderazgo fuerte y claro.
 

Llegó la hora