Mariano se queda solo

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El penúltimo Wifredo el Velloso” de esta historia fue don Alberto al desmarcarse de Rajoy, al acusarlo de bajar el sueldo a los funcionarios a través de la legislación básica del Estado, (sic) y, antes, por el asunto de la sanidad para los emigrantes sin papeles.

Después llegó el presidente de la comunidad extremeña y dijo que a él, la norma del IVA, se la “suda” en tres tiempos y no la cumple. Ya encontró un agujero.

Varios jerifaltes del partido de la gaviota han decidido no seguir las instrucciones de la ministra Ana Mato (esta sí que es una autoridad sanitaria gravemente perjudicial para la salud) con lo que tenía que dimitir por la falta de solidaridad, echarla el presidente por montar ese lío o abroncar a sus compañeros que no están dispuestos a jugar esta partida con tan malas cartas.

La baraja de Aguirre incluye un “comodín” que sirva para cambiar la ley laboral, la del tabaco, lo que sea para “pillar” el Gran Casino. Cada uno, pues, por su lado.

Y es que el PP tiembla al conocerse el creciente malestar de sus seguidores por la política mariana que ha llevado a seis de cada diez votantes del PP a no confiar en Mariano, por eso cada vez son más los miembros del PP y del Gobierno (temiendo que la situación empeor aún más en los meses venideros, se inician discretos movimientos para desmarcarse de la política que marca Génova) los que tratan, con Feijóo a la cabeza, de poner distancia con Rajoy.

Y es que, según cuentan los que saben, al PP no le importan tanto las movilizaciones de la izquierda, como las críticas que le llegan desde los medios de la derecha o el malestar de sus fieles más aguerridos, buscando consuelo en que el PSOE también está en horas bajas.

Y es que las últimas encuestas aseguran que el 84 por los ciudadanos (destacando que el 59% se confiesa votante del PP) no tiene confianza en el presidente y uno de cada dos ciudadanos que votaron a Rajoy afirma que “no volvería a hacerlo”.

Particularmente un 79% de los encuestados desaprueba gestión de Rajoy, que solo le inspira confianza a quince de cada cien ciudadanos… Ninguno de sus ministros aprueba y todos bajan en intención de voto.

O sea unos bajan, otros se esconden y algunos huyen.

Mariano se queda solo