Demonizando a Vox

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La izquierda impone su criterio y reparte etiquetas. Ha decidido que Vox sea extrema derecha y aquel que se lo discuta pasa a ser fascista automáticamente. Ciudadanos se pone firme a las órdenes de la izquierda y compra ese “cordón sanitario “que manda lo políticamente correcto según la perspectiva de la izquierda. 
Es curioso porque la nueva presidenta del parlamento andaluz, que pertenece a Ciudadanos, lo es gracias a los votos de Vox. El PP., con la boca más pequeña, también parece acercarse a la idea del cordón, pero con más experiencia y pragmatismo acepta la realidad que dice que Vox será definitivo para conformar mayorías alternativas a la izquierda. Lo más curioso es que aquellos que proclaman la necesidad vital de ese cordón sanitario son el PSOE y Podemos. Veamos, el PSOE no solo aplaudió la cena navideña de su secretaria general vasca con el terrorista Otegui, si no que ha aceptado los votos de los separatistas catalanes y los de los restos de ETA para hacerse con el gobierno de España y Podemos, por su lado, habla de Otegui como un hombre de paz y anima a la celebración de un referéndum ilegal en Cataluña para romper España. 
En resumen, la ETA, los golpistas catalanes y otras especies políticas que pululan por ahí, no merecen cordón sanitario alguno. Es más, en su delirio interesado, algunos medios de comunicación militantes de la izquierda, se han apresurado a decir que, en Andalucía, la única razón para desbancar al Psoe del poder es que llevaban 36 años de gobierno. 
Parecen olvidarse de los eres, de la cocaína y de las prostitutas que, con dinero público, disfrutaban destacados miembros del gobierno de Susana Díaz. Ante este planteamiento, un periodista de la Cadena Ser quiso lanzar un capote al susanismo y dijo que eso había sucedido por la libre decisión de los andaluces y olvidó decir que también los doce diputados de Vox lo son por el voto libre de los mismos ciudadanos andaluces que, hartos de tanta corrupción y partido único en Andalucía, han decidido favorecer un cambio que debe de oxigenar la administración andaluza y, todo ello, de la mano del resultado de unas elecciones limpias y organizadas desde el poder del Psoe. 
Así pues, Vox tiene el derecho y la legitimidad de representar a los andaluces que le han votado y los planteamientos de este partido han de respetar las leyes y promover todos los cambios que quiera desde la propia ley y, que yo sepa, así lo viene haciendo. 
La diferencia entre Vox y otros partidos, es que Vox actúa sin careta, dice lo que piensa y lo somete al juicio del cuerpo electoral sin complejos. Eso lo diferencia, según Santiago Abascal, presidente de Vox, de la “veleta naranja” que apoyó el gobierno de Susana Díaz hasta hace dos meses o firmó con Pedro Sanchez un acuerdo de gobierno para España. También, según Abascal, “la derechita cobarde” que de los más de 180 diputados que tuvo Rajoy, se pelea hoy en las encuestas por no bajar de los 80 escaños. 
El problema es que Abascal conoce bien al PP. y a Cs, porque en el PP. militó y a Rivera lo invitó en varias ocasiones a actos de la fundación Denaes que presidía el propio Abascal. 
Sirvan estas ideas para reflexionar, pero ya les digo, entre Ortega Lara y Otegui… ¡mil veces Ortega Lara!

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