Diálogo para besugos

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En muchas ocasiones nuestros políticos nos recuerdan, con sus declaraciones y actuaciones, aquella vieja sección de “La Codorniz” titulada tal como rotulo hoy esta columna y que junto a otras veteranas como “La cárcel de papel”, “Kalikatres sapientísimo”, etc., alegraban la vida al personal en aquella “longa noite de pedra”, donde, si te pasabas de pensamiento, palabra y obra, acababas en la cárcel y no de papel precisamente.
Y los ejemplos de aquellos diálogos, hablar sin que el otro oiga o no escuchar al que está hablando, se repiten con demasiada contumacia. A propósito de esta reflexión recuerdo la jornada (audiencia la llamaron) entre los dos mandatarios de nuestro país y que, según la versión que dio uno de ellos, el presidente Rajoy, fue un diálogo que merece estar entre cualquiera de los celebrados por Tip y Coll, salvando las distancias. Sobre todo la gracia de este par de grandes humoristas.
Y es que, en otra de las sorprendentes ruedas de prensa de Rajoy, el presidente explicó que no habló con Felipe VI de Cataluña y que tampoco habló del caso Pujol. Tampoco hablaron del embargo de Rusia a los productos españoles y, aunque estaban en Baleares, nada se dijo sobre las prospecciones petrolíferas. Parece ser que hablaron de la asistencia del rey Juan Carlos a la toma de posesión del presidente colombiano y que aquello “ha ido muy bien”. Parece más lógico, digo yo, que eso se lo contara a don Felipe su papá, pero ya saben como son las cosas palaciegas.
Si reconocerán ustedes que es cuanto menos chocante, ¿ridículo, increíble?, que no hablaran de dos de los temas que más preocupan u ocupan a los españoles o que dedicaran unos minutos a la prima que sube, la bolsa que baja, el paro que no tiene satisfecho a Rajoy, pues “es el que es” o a la situación económica y la financiación autonómica, que tampoco le gusta a Mariano, según confesión propia que recogía este periódico haciéndose eco de la visita del presidente de gobierno al rey en el palacio de Marivent.
Quiero imaginar que complementeron la jornada hablando de sus equipos favoritos (Atlético y Real), pues si no ya me explicarán por qué no se ahorraron el viaje y las dietas de Mariano así como la copichuela servida en palacio…
¿Vale? O, peor todavia. ¿Y si no hablaron de todo eso que importa a los ciudadanos?

Diálogo para besugos