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Da lo mismo que el INE cifre la población de Ferrol en 69.428 habitantes frente a los 70.306 que defiende el departamento de estadística del Ayuntamiento de Ferrol. Y digo que da lo mismo porque la valoración que hagamos desde el punto de vista político no cambia sustancialmente en relación a una u otra cantidad. ¿Por qué somos 70.000 cuando a finales de los años 70 superamos los 90.000 vecinos? Esta es la cuestión. A mi entender la causa viene dada fundamentalmente por la primera reconversión industrial del año 1984 y las siguientes. En aquellas fechas las izquierdas política y sindical de Ferrol aceptaron las denominadas “prejubilaciones”; es decir el pan para hoy y el hambre para mañana. El problema es que “el mañana” se ha convertido en nuestro “hoy”. ¿Y por qué digo esto? El trabajador que en 1985 se prejubiló con 55 años, hoy tiene 85 o en muchos casos ya ha fallecido. Y su puesto de trabajo fue “capado”, privando a sus hijos o nietos de esa oportunidad laboral. Es ahora cuando de verdad sufriremos las consecuencias económicas de la descabellada reconversión socialista de los primeros años 80. La sopa boba que nos ha estado alimentando se está acabando. A partir de ahora es cuando estas remesas de dinero fresco que han estado viviendo del Estado al sector no productivo, dejarán de venir mensualmente. La consecuencia es que una generación de ferrolanos sin posibilidad de trabajo tampoco podrá vivir de la ayuda prestada por el abuelo. En paralelo, los mismos efectos ha causado en nuestra comarca la reconversión silenciosa que supuso la prejubilación en nuestra Armada de muchos Jefes, Oficiales y Suboficiales por la vía del eufemismo de las “reservas”. El tiempo pasa para todo el mundo. El brutal efecto es la emigración y la despoblación. La última ocurrencia de la troupe de Ms. Sestayo ha sido arremeter contra el gobierno municipal de Rey Varela atribuyéndole también la culpa de la pérdida de vecinos por su gestión municipal de estos cuatro últimos años. Sonrojante conclusión. Otro día les hablo de la burbuja inmobiliaria de Narón y su oferta de viviendas nuevas con garaje y ascensor, provenientes del menor coste de la repercusión del precio del suelo. La vivienda siempre ha sido más barata en las afueras que en el centro; en los suburbios que en la ciudad. Aquí y en Ámsterdam ¿Otra razón más para fusionar municipios?

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