Los ponis son como las ratas y las gaviotas

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LOS toros desaparecieron del Coliseo; los animales quedaron vetados en los circos; las aves fueron excluidas de la pajarera de San Diego... las ranitas de Lavedra debieron morir aplastadas por los coches al rechazar Fomento el laberinto de corredores subterráneo–¿pasillos humanitarios?– que proponía la Marea, nasía pa’ganá. No es A Coruña ciudad para el bicherío. Solo para las ratas –la concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo pata negra, está empeñada en que tengan basura por todas las esquinas para alimentarse– y las gaviotas –la xente do común prohibió una suelta de globos de apoyo a los enfermos de Parkinson para no estresar a las aves–. ¡Vaya elección! Ratas y gaviotas. ¿No habrá otras especies a las que sea más apetecible darles cariño? Sí, afortunadamente, sí; parece que los ponis no son animales malditos. Al menos, los mareantes no impidieron que los vecinos de San Pedro de Visma montasen una fiesta con caballos enanos para los niños del barrio. La tromba de agua fue la que hizo su trabajo, pues obligó a suspender la actividad. Por cierto, ¿y si el Ayuntamiento no la prohibió porque ni se enteró de que se iba a celebrar? No hay que descartar esa posibilidad; que la Marea ni se cheire las cosas es muy habitual, ¿o no?

Los ponis son como las ratas y las gaviotas