HAY MOTIVOS

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El barómetro que mide la confianza de los españoles en sus instituciones, es el mejor espejo de cómo vemos la realidad que nos rodea, que –las más de las veces– contradicen los mensajes que envían, a través de sus canales mediáticos, nuestros gobernantes.
Así el mayor rechazo popular se dirige al Gobierno del Estado, a los políticos, a los obispos españoles, al Parlamento, los sindicatos y la patronal, por citar las instituciones, grupos y personas que producen el mayor rechazo entre la ciudadanía.
En el otro extremo, el mayor aprecio popular se dirige a las instituciones, grupos y personas de perfil asistencial, altruista, con nota alta para las ONG, Cáritas y otros grupos de carácter solidario. No está de más añadir que son los médicos de la sanidad pública los profesionales mejor valorados. mientras el sistema, y de forma especial sus responsables políticos, reciben un suspenso a su gestión.
Y es que hay motivos.
Son muy pocos los ciudadanos, que a pesar de reconocer una mejora en la economía nacional, se muestran optimistas de cara al futuro y parecen hacer más caso a los que alertan (Fondo Monetario Internacional, entre otros) de un debilitamiento global de la economía. El profesor Laborda, por ejemplo, asegura que “la deuda española nos asfixiará. pues España tiene que captar anualmente entre doscientos veinticinco mil y trescientos mil millones para la refinanciación, ya que la carga del Estado en 2014 alcanzó un récord máximo en la deuda, datos que se esconden, pues o no saben o mienten descaradamente”.
¡Claro que hay otra vida! Está la buena vida que rodea a la familia política en activo o “los ex” que consiguen retiros de oro en las instituciones. La lista de políticos del PP descabalgados en las urnas y que llenan el Senado –con una media de cuatro a cinco mil euros al mes– no se compadece con las cifras de aumento del paro, la pérdida de subsidios de uno de cada tres trabajadores o la lista de espera de medio millón de dependientes, que reconoce el Ministerio de Sanidad.
Claro que hay motivos.
A este panorama se unen lo “pecadillos” locales como el caso del hospital Álvaro Cunqueiro, los millones enterrados en O Parrote; el aeropuerto coruñes cojo en el sistema de ayuda; la autopista cerrada cien días al año a la altura de Mondoñedo y los incumplimientos en la ría de O Burgo.
Hay motivos de sobra.
 

HAY MOTIVOS