Investigar más arriba

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En los primeros días de este caluroso julio la Agencia Tributaria puso en marcha la operación Chopin enviando a medio millar de agentes de Vigilancia Aduanera a 87 establecimientos del ocio nocturno de varias comunidades –16 en Galicia– en busca de defraudadores al Fisco en la actividad hostelera.
Nada que objetar. El Gobierno y sus organismos deben velar para que ciudadanos, empresas e instituciones cumplan con sus obligaciones fiscales para que el Estado recaude y pueda hacer frente a las políticas de inversión y sociales, entre las que están los servicios del Estado de bienestar.  
Ahora bien, sabiendo que hay fraude fiscal en todos los sectores de actividad, también en la hostelería, la Agencia Tributaria se equivoca si piensa que la gran defraudación está en estos negocios nocturnos. Recuerdo ahora una viñeta de humor muy expresiva en la que un perro husmea buscando dinero negro en un pequeño negocio y al no encontrarlo, se vuelve parlante como la mula Francis y dice “¡más arriba, hay que investigar más arriba!”. El agente que llevaba al animal, asustado, contesta: “para, para, habrá que preguntar”. Pues eso, a investigar más arriba y sin preguntar para dar con las grandes bolsas de fraude.
En esta lucha el Gobierno prevé recaudar 1.000 millones para sumar a los 6.000 millones del anticipo del Impuesto de Sociedades y a los 1.500 millones de ahorro de intereses de la deuda para rebajar el déficit público y cumplir con Bruselas. 
Pero suena a “cuento de la lechera” porque los cinco millones descubiertos en la operación Chopin son un botín escaso, aunque se incremente al procesar la información de los ordenadores; el anticipo a cuenta de las empresas equivale a falsear la realidad y el ahorro de intereses de la deuda depende de la coyuntura internacional que no se presenta favorable. 
Por cierto, últimamente los políticos centran su discurso en aumentar ingresos por la vía de combatir el fraude, recuperar viejos impuestos, gravar más a los ricos, a la banca…, y hablan poco de reducir gastos, que es la otra pata del equilibrio de las cuentas públicas. 
Estén en el gobierno o en la oposición, ellos saben cómo y dónde recortar gastos que nada aportan al bienestar ciudadano, pero lo que no saben es como ganar elecciones después de aplicar la tijera. 
Y como andan en eso, en ganar elecciones, el déficit aumenta y la deuda está desbocada. Pero no duden que este desmadre lo acabaremos pagando los de siempre. 

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