La metamorfosis de los mareantes en el veloz Usain Bolt

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El jamaicano Usain Bolt corría que se las pelaba. Lo suyo era visto y no visto. Aparecía por el estadio olímpico y mientras sus rivales aún estaban quitándose el chándal él ya se encontraba en el podio con la medalla de oro al cuello y con un nuevo récord de 100 metros, 200, 4x100, 4x100... y porque no le dio por el maratón, que si no... Por A Coruña, donde lo de las pistas de atletismo anda bastante mal desde que se retiraron las de Riazor, hay que buscar récords de otro tipo. Por ejemplo, el que persigue la Marea, nasía pa’ganá, con la aprobación de los grandes contratos que estaban pendientes. La xente do común no trabajo ás presas en cuatro años y ahora, cuando quedan cuatro días para que termine el mandato municipal, le da por producir en serie. Limpieza viaria, recogida de basuras... ¡Menudas agujetas! Acostumbrados al relax absoluto, los mareantes van a estar para el arrastre el día de la transmisión de poder. Aún serán capaces de jurar y perjurar que su mala cara es consecuencia de sus desvelos por la ciudad desde 2015. Si cuela, cuela; lo malo es que no cuela. Solo hay que fijarse en el resultado electoral.

La metamorfosis de los mareantes en el veloz Usain Bolt