SOCIOS DESLEALES

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Cual pareja mal avenida, han guardado las formas de cara al exterior, pero han terminado por romper. No podía ser de otra forma. Con su peculiar estilo ante las cámaras, ya lo predijo en su día Antonio Basagoiti, apenas cerrado el acuerdo hace ahora tres años: “La relación entre Partido Popular (PP) y Partido Socialista de Euskadi (PSE) no es de matrimonio. Pero puede ser que hayamos pasado a pareja de hecho”. Y ahí, en efecto, se han quedado hasta que en la recta final de la legislatura vasca cada uno ha tirado por su camino.

Las continuas complicidades socialistas con el soberanismo vasco han terminado por romper el generoso apoyo que prestaba el PP de Antonio Basagoiti

 

Fue aquella una operación llena de incertidumbres desde sus inicios. Haciendo gala de una generosidad casi arcangélica, el PP no planteó nunca entrar en el Gobierno de Patxi López ni exigió nada a cambio, aunque aseguraba desde fuera la estabilidad siempre que éste utilizase “el GPS pactado en la defensa de las libertades y en la lucha contra la crisis económica”.

Así se han consumado tres años de relaciones, durante los cuales el presidente Patxi López y el Partido Socialista de Euskadi han mostrado su peor cara. Tres años de desplantes. Siempre trataron al PP como un socio preferente, pero no necesariamente único. Como un mal necesario, pero como un mal al fin y al cabo. Siempre marcando distancias. Lanzando siempre sobre el PP la sombra del frentismo. Reticentes siempre ante un acuerdo escrito. Durante dos meses retardaron el momento de la fotografía conjunta, lo que es muestra elocuente de los ánimos con que encararon la operación.

Como piezas necesarias del proyecto ZP para la negociación con ETA, Patxi López y PSE han sido en estos tres años clamoroso ejemplo de deslealtad política. Por encima de lo que oficialmente se ha dicho, la causa última de la ruptura han sido las continuas complicidades del socialismo vasco con el soberanismo de todo signo y condición en aquella comunidad; su desconexión continua con el famoso GPS pactado.

Al final, Basagoiti ha ganado la partida táctica, adelantándose a anunciar a toda prisa la ruptura, sabedor de que el PSE iba a escenificar en estos días el desencuentro con los populares a través de una declaración pública para así poder adentrarse en la recta final de legislatura libres de ese socio al que siempre ningunearon sin recato. Sólo la paciencia infinita de Basagoiti hizo que las cosas llegaran hasta hoy.

Una vez más, el socialismo ha demostrado que no es socio de fiar; que con él difícilmente se puede pactar algo. Como cuando el expresidente Rodríguez Zapatero firmaba con el Partido Popular el pacto antiterrorista al tiempo que enviaba a sus enlaces a negociar con ETA.

¡Luego se quejará el secretario general del PSOE, Pérez Rubalcaba, de que el presidente Rajoy les tiene con el teléfono restringido! Méritos más que sobrados, desde luego, han hecho para ello.

 

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