De la codicia a la avaricia

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El presidente en funciones de gobierno dice desconocer todos los casos de corrupción por los que le interrogan; que se enteró por la prensa y acaba su declaración con su ya famoso: “Ese señor del que usted me habla…”. Más de 31 tramas investigadas con 375 implicados a los que traslada al anonimato. O no sabe o no quiere saber ¿Se imaginan que no sepa? No se puede admitir que un partido haya hecho trampas electorales durante más de 25 años, porque los resultados estarían invalidados de pleno derecho, sus decisiones serían nulas y la resultante debería ser un  Estado fallido.
Sanchís, Naseiro, Lapuerta y Bárcenas, forman parte de la historia de “esos personajes…”. Fraga, Hernández-Mancha, Aznar y Rajoy, presidentes, con todos sus tesoreros imputados. Álvarez Cascos, Acebes y Cospedal, secretarios generales y jefes directos de dichos implicados-imputados-investigados. Tras 27 años de maniobras orquestales en la oscuridad, acaban de solicitar al PP una fianza de 1,2 millones de euros por su implicación en el caso Bárcenas. Un partido, el Popular, fundado el 20 de Enero de 1989, sobre las cenizas de Alianza Popular y el Señor Fraga como alquimista.
Andrea Levy, vicesecretaria de no-sé-qué, tilda la fianza como una garantía cautelar… la pobre, sujeta al ridículo ante la desaparición de Cospedal, ocupada en la búsqueda de un futuro para su marido. Madrid y Valencia son los modelos a seguir, tras ellos están: Galicia, Castilla y León, Castilla La Mancha, Murcia, Baleares, Andalucía, Melilla y Canarias. Millones de euros en Suiza, la segunda casa de los patriotas. Aparecen listados, altos cargos con sobres en sus bolsillos, desde Rajoy, pasando por Trillo e incluso, la mismísima Cospedal. Se acumulan escritos judiciales en diversos casos que implican al Partido Popular en fraude, corrupción y financiación ilegal. Mordidas, comisiones, fundaciones fantasmas, ordenadores demolidos, visitas papales, Fórmula I, bolsos de Rita, aeropuerto del abuelo… y así hasta el esperpento. 
Un corrupto no puede dirigir un país, de igual modo que un conductor ebrio no puede pilotar un autobús escolar. Toda la sociedad conoce a los golfos que han robado y al partido que se ha dopado. Los millones de votantes que depositen en la urna la papeleta del Partido Popular serán corresponsables de la corrupción y estarán deslegitimados ante el resto de los españoles. Los Populares sufren el síndrome de los zombis del que todas las formaciones políticas huyen despavoridas. Son el Thriller de la política. 
Hemos retrocedido tanto en estos últimos años que encabezamos la lista de países con mayor índice de desigualdad en la UE. Nos venden recuperación económica y recogemos miseria. Más de tres millones de españoles dejaron de ser clase media. Los medios de comunicación afines mantienen un silencio vergonzante sobre los miles de suicidios inducidos por la desesperación. 
Nos venden recuperación económica y recogemos miseria. Todos los corruptos se cegaron con el brillo de la codicia. Se quemaron en la hoguera de la avaricia.

De la codicia a la avaricia