Ferrol me mata

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Si aceptamos que hay quienes creen vivir en una ciudad mejor de la que realmente es, también aceptaremos que hay quienes creen vivir en una ciudad peor de la que realmente es, y aquí me permito poner un ejemplo: Ferrol. Arrastrando la imaginación hasta la ironía, si se hiciera un estudio para evaluar las peores ciudades, y Ferrol no figurase en esa lista, seguro que se crearía una plataforma ciudadana para protestar.
Somos una comunidad poco predispuesta para el consenso, poseída por esa inteligencia emocional que no busca responder a los retos, sino alguien al que poder culpar. 
Sostenemos tercamente tanta capacidad para la demolición, que nos mata por cansancio. Nuestro espíritu comunitario es como un Volkgeist germánico en hibernación, a la espera de una improbable singularidad política que lo despierte, o de nuevos contratos para que las gradas de Navantia vuelvan a parir buques.

Ferrol me mata