Pero ¿a quién he votado?

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No me gusta militar en la nostalgia, pero de vez en cuando no puedo por menos que pensar que con el bipartidismo nos resultaban más fáciles las cosas de la política. Cada cual votaba al partido de su elección, al PP o al PSOE, y asunto concluido. Pero la sociedad ha cambiado, dicen que es más plural, y esa pluralidad se refleja en la aparición de nuevos partidos. Así que ahora tenemos un Parlamento con varios grupos, amén de los partidos nacionalistas e independentistas que reflejan esa nueva pluralidad.

El problema es que ahora cuando vas a las urnas no terminas de saber a quién estás votando. Si votas al PSOE son muchas las posibilidades de que gobierne en comandita con Podemos. Y quienes votan al PP se encuentran que de paso han votado a Ciudadanos y a Vox, porque sino los números no salen para gobernar ya sean ayuntamientos o comunidades autónomas. Así que ahora votas un partido y en realidad es como si votaras de regalo por lo menos a otro más. Eso supone que hay que pensárselo tres veces antes de depositar el voto. Hay muchos votantes socialistas que no quieren saber nada de Podemos. Y también hay muchos votantes podemitas a los que se les atraganta cualquier pacto con el PSOE.

En el campo de la derecha ocurre lo mismo. Hay muchos votantes centrados que tiemblan al ver que el PP pacta con Vox. Y no digamos los votantes de Ciudadanos. Estos días asistiremos como espectadores, a las negociaciones para conformar los gobiernos municipales y autonómicos, sin olvidar que Sánchez también tiene que conseguir apoyos suficientes para la investidura. Desde el PSOE Ábalos asegura que su partido va a por todas, es decir, que van a intentar gobernar allí donde han sacado más votos porque eso es lo lógico. Claro que se le olvida que, por ejemplo, hace cuatro años el Ayuntamiento de Madrid lo ganó por votos el PP, pero el PSOE decidió darle la Alcaldía a Carmena con un pacto con Podemos.

Ciudadanos, por su parte, ha puesto en marcha un comité negociador. Y es que el partido naranja se ha convertido en la bisagra de la política española. Tendrá que decidir si se inclina hacia la derecha o hacia la izquierda. Claro que inclinarse a la derecha supone no hacerle ascos a Vox. Lo mismo le pasa al Partido Popular, que tendrá que pactar con Vox si quiere gobernar alcaldías y comunidades. En fin, que los pactos entre unos y otros son la nueva realidad por más que nos disguste que el partido al que hemos votado pacte con otro al que jamás votaríamos. Qué le vamos a hacer.

Pero ¿a quién he votado?