Aznar se pasa al boxeo

|

Desde que renunció a la presidencia de honor del partido al que condujo al deshonor más absoluto, pues durante su imperio fue cuando la corrupción se desbocó y se metió a lobista, con “b”, no con “v”, o sea, no es un depredador de mujeres, sino de voluntades, Aznar tiene mucho tiempo libre. Como se aburría tanto, cada dos por tres se explayaba con una homilía demonizando a Rajoy, todas ellas con el mismo título: “Duro y a la cabeza”. Retirado Rajoy, entró en un período de mudez, del que salió, primero, para tratar de hechizar a Albert Rivera, el político antes conocido como Adolfo Suárez, cuando el ciudadano naranja quería reforzar su partido con los hooligans del expresidente y, después, para asumir la presidencia del club de fans de Pablo Casado. Pero ya se ha cansado de ambas tareas y ahora se dedica a emular a Mike Tyson. Al menos eso cabe pensar después de su declaración tras el primer debate televisivo: “Si me encuentro a alguno de los candidatos, creo que me dura muy poco”. Y sin armas de destrucción masiva... 

Aznar se pasa al boxeo