El color del arco iris

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l Concello es esa Administración que se define como menor  y que está integrada por el Alcalde y los concejales, cuyo número es variable en función de la población. Y dentro de esto, la Junta de Gobierno, que, entre otras cosas,  adjudica obras y otorga licencias. Esta entidad pública, que no privada, con personalidad jurídica propia, está sometida al principio de legalidad y en defensa del interés general.  
Este concepto no aparece bien definido por ninguna ley, y, así, su denominación es como el arco iris. Todos sabemos los colores, pero entre color y color no se sabe qué color hay.  Por lo tanto, es un concepto que deja campo libre al caciquismo y a la alcaldada,  si no va acompañado de mecanismos de control y si no hay criterios objetivos claros cuya violación sea fácilmente perseguible. 
La Ley (generosa ella) otorga la presunción de legalidad en la actuación de la Administración (entre ella, obviamente,  el gobierno municipal). Sin embargo, no nos sorprende, y menos actualmente, las noticias sobre distintos delitos, relacionados con obras imputables a determinados “alcaldes” o a sus corrí legionarios.  
Pero esto, si bien es sangrante, nadie hasta la fecha ha mostrado alarma alguna respecto de aquellos expedientes, que se gestionan a diario y que, en sí mismos considerados (por aquello del principio de intervención mínima del Derecho penal), no resultan constitutivos de delito, aunque sean ilegales, al menos administrativamente hablando. 
La Ley 13/1995, de 18 de mayo, de Contratos de las Administraciones Públicas introdujo el concepto de contrato menor prácticamente como hoy lo conocemos, indicando en su exposición de motivos la idea de potenciar este tipo de contratos,  con la intención de que la Administración tenga una forma ágil y simplificada para adjudicar contratos. 
Actualmente, el art. 139.3 del Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público  define los contratos menores como aquellos que tienen un importe inferior a 50.000 euros, cuando se trate de contratos de obras, o a 18.000 euros, cuando se trate de otros contratos. 
En cuanto a los contratos negociados sin publicidad, es la propia Administración la que invita, al menos a tres empresas, a su libre criterio, para que participen en la adjudicación del contrato. Es decir, los trabajos no se publicitan, de modo que si la empresa no es invitada, no sabrá de su existencia y no podrá presentar  propuestas. 
Este tipo de procedimiento se basa en una negociación en la que las empresas invitadas presentan sus ofertas en base a las necesidades y requerimientos que tenga la Administración. En este caso, los encargos no pueden superar los 200.000 euros para las obras y los 60.000 euros para el resto. El fraccionamiento indebido de los contratos utilizando la figura del contrato menor constituye un recurso habitual para evitar la aplicación de los principios básicos de la contratación pública. 
La legislación contractual no permite el fraccionamiento del contrato “con la finalidad de disminuir la cuantía del mismo y eludir así los requisitos de publicidad o los relativos al procedimiento de adjudicación que correspondan.  
Aunque sí prevé la posibilidad de dividir en lotes el objeto del contrato, siempre que éstos sean susceptibles de utilización o aprovechamiento separado y constituyan una unidad funcional o lo exija la naturaleza del objeto. Esto a veces es la manga ancha, bajo la cual se arropan quienes  intentan eludir la legalidad. Se adjudica un vial a trozos, un alumbrado por márgenes o una rehabilitación de un edificio por partes. 
El control de este tipo de actuaciones resulta cuando menos imposible, ya que el ciudadano de a pie carece de un mínimo de documentación que de soporte a cualquier denuncia y fiscalía es ajena en lo que viene a llamarse  la “notitia criminis”. De esta manera  el Concello se convierte en una apisonadora donde la presunción de legalidad y el interés general son una excusa para hacer negocio.  

Emma González es abogada

El color del arco iris