Pocas novedades mediáticas en el caso Bárcenas

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Desde el punto de vista mediático, poco ha dado de sí por ahora la ronda testifical ante el juez Ruz  de tres de los últimos secretarios del Partido Popular. Los tres, tanto Francisco Alvarez Cascos, como Javier Arenas y María Dolores de Cospedal se enrocaron en una doble y tajante negativa: no hay ni ha habido contabilidad “B” en el partido y no se han dado sobresueldos, al  tiempo que descargaban en gerentes y tesoreros la responsabilidad en el control de las cuentas.
Y digo que desde tal perspectiva han dado poco de sí dichas comparecencias porque los grandes medios han tenido que recurrir para sus más gruesos titulares a algo que en realidad no era noticia porque ya era suficientemente conocido.
 Me refiero a que la decisión sobre el finiquito al extesorero Luis Bárcenas y la forma de pago se habría fraguado en una reunión del presidente del partido y del Gobierno, Mariano Rajoy, con su escudero de confianza, Javier Arenas, y con el afectado.
Cuestión a parte son o serán tanto las derivaciones o consecuencias judiciales, que el juez Ruz irá poco a poco desgranando en los próximos días, como las repercusiones políticas, ámbito éste en el que el Partido Socialista seguirá al frente de la procesión intentando centrar el foco en la implicación directa y personal de Mariano Rajoy.
La verdad es que a uno le cuesta ver cómo el PSOE –condenado en su día por financiación irregular– se rasga ahora las vestiduras por las mentiras –o supuestas mentiras– de Rajoy al respecto cuando ellos durante sus dos últimos mandatos no contaron una sola verdad al país en una cuestión infinitamente más grave cual fue la negoción subterránea con ETA. O cómo el muñidor de la infame moción se censura en Ponferrada, el secretario de Organización, Óscar López, da lecciones de moralidad política. No es que una cosa justifique o palíe a la otra, pero el PSOE bien podría  mover al menos un poco el banquillo y el argumentario.
Toda esta movida en torno al asunto Bárcenas se ha mezclado últimamente con las especulaciones sobre los cambios que podría o debería hacer Rajoy en la estructura orgánica del partido. No digo que, como los de Dios, los caminos del presidente sean inescrutables. Pero casi casi.
Con todo, tengo para mí que para muchos militantes del partido la figura de María Dolores de Cospedal ha salido reforzada del envite. O al menos, así debería resultar. Ha sido la dirigente que desde el comienzo más y más claramente ha dado la cara y quien ha encabezado el corte de toda relación con el extesorero. Otros y otras, mientras tanto, han preferido mantenerse en el escondite, ayudados por sus buenas relaciones  con los grandes medios.

Pocas novedades mediáticas en el caso Bárcenas