LLUEVE SOBRE MOJADO

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La semana pasada, el día en que los ciudadanos vivíamos consternados por una decisión de los tribunales europeos, el presidente del Gobierno despachó la jornada con dos afirmaciones que son, ciertamente, el mejor resumen a la biografía que le acompaña: llueve mucho –dijo en aquella ocasión– para comentar una decisión judicial “injusta y equivocada”
Llueve mucho, llueve sobre mojado, sobre los ciudadanos por las decisiones de Rajoy, su política injusta y equivocada.
Y con lo que está lloviendo, el príncipe Felipe desde su castillo y su status coronado  nos larga otro discurso sobre el destino en lo universal, el optimismo de los aprovechados  y la paciencia de los que sufren.
Y mientras España se salda –desde las empresas hasta los territorios– los que viajan en primera ven acabarse el túnel, mientras los que vamos en el vagón de cola solo apreciamos la carbonilla.
Ya lo decía aquel periódico de la época franquista relatando un accidente ferroviario: afortunadamente todas las víctimas iban en los vagones de tercera.
Nuestro drama. Las dos Españas: el país de los bancarios, los aristócratas, los financieros sin escrúpulos y los políticos corruptos y el otro país que hace cola ante las oficinas de empleo, en la calle protestando contra los recortes en sanidad y educación; pidiendo el dinero que le estafaron con las preferentes, buscando la comida en los cubos de basuras si ya no hay un sitio en los comedores sociales.
Aquí están, desde el Gobierno, pidiendo una “ingeniería judicial” para acomodarla a sus apetitos y fines. Y ya veremos en lo que acaba lo de Luis B. o ya sabemos como acabó el asuntillo ese del muelle-náutico-puerto deportivo ilegal, demorado durante años pese a más de veinte sentencias o hasta cuando Elnosa emporcará la ría.
Aquí estamos estafados, empufados (el Gobierno de Feijóo duplicó la deuda de Galicia) y contaminados por el excesivo níquel del agua que se trasvasará a Cecebre y que es peligroso para la salud.
Y Rajoy, con el paraguas de una mayoría abrumadora, sigue “mexando por nos” olvidada aquella (otra) promesa de que con su llegada a Moncloa “venía” la tranquilidad y la felicidad.
¡Por menos, Venezuela crea un vice-ministerio de la Suprema Felicidad Social! Claro que aquí la felicidad total solo alcanza al Sabadell, que  duplica su beneficio y al Santander, pues le cae el dinero. Nosotros  viajamos en tercera. Por eso no salimos del túnel

LLUEVE SOBRE MOJADO