Cifuentes en canal

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Sobre la acusación de posible intento de coacción de Francisco Marhuenda a Cristina Cifuentes, para que ésta no apretara las clavijas a unos amiguetes suyos y a González, en el proceloso asunto del Canal de Isabel II, Paco Marhuenda dice “sentirse como la Pantoja”. Mal asunto neno; por si no lo sabes, la Pantoja acabó en el chiquero, así que cuidadín, no te pase lo mismín. La Cifuentes, de firmes principios cristianos y sabiendo que emergían cagalletas en su Canalillo, sin acojonarse actuó en consecuencia. La caridad bien entendida empieza por una misma, se dijo. ¡Carallo, nenos! Se fue a un juez y le dejó muestras de “unas cosas raras que flotaban en sus cristalinas aguas”, no fuera a ser que alguien piara que lo sabía y las ocultó, y se pasó al González por la depuradora. Al juez se le pusieron los colmillos largos y lo agarró por donde más le duele al Niño de la Espe, los euros. Y a Marhuenda, ahora, por sus tiernos cataplines.
 

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