Sánchez prueba con la Constitución para buscar apoyos

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Cuando se está negociando con nacionalistas y separatistas, celebrar la Constitución no es tarea fácil. Pero Pedro Sánchez, que resurgió de sus cenizas políticas haciéndose una road movie electoral y acabó siendo presidente, no se arredra e incluso trata de que ese mismo texto que sus posibles aliados rechazan sirva para pedirles su apoyo. Él, por si cuela, proclama que la Carta Magna es “el marco que sirve para solucionar las crisis territoriales” y un “marco de entendimiento” como el que hace falta para formar gobierno. Ahí es justo donde enlaza el discurso con la “generosidad” de los partidos para favorecer la investidura por el bien de todos. El hombre se lo curra, eso hay que reconocérselo. Lo malo es que ERC habla de una Constitución heredera del franquismo que no hay que celebrar, JxCat denuncia que es una herramienta que justifica la represión y  el PNV lamenta que no recoja el reconocimiento a la nación vasca. Parece que la fiesta no va a ayudar precisamente a limar asperezas.

Sánchez prueba con la Constitución para buscar apoyos