El problema no es la tuba

|

Uno leyó: “Romero se despide de la banda de Santiago” y automáticamente pensó que alguien había acudió al pazo de Raxoi a cumplimentar a Martiño “2.0” Noriega antes de abandonar Compostela. Pero no, no era eso, sino que el hasta entonces director de la banda de música santiaguesa, Juan Miguel Romero, había dirigido por última vez a la formación en el concierto del Día das Letras Galegas de 2016. Por cierto, el músico se iba porque le habían puesto la proa. ¡Qué raro, una víctima de sectarismo en un concello gobernado por una marea!  La cosa no ha dejado de ir a peor desde entonces. Uno de los dos intérpretes de tuba lleva tres meses de baja; el otro cayó enfermo el domingo y su ausencia obligó a suspender el concierto previsto para ese día. La concejala de Acción Cultural, Branca Novoneyra, culpable de los desaguisados en la banda, arremetió contra el músico por cogerse la baja pocas horas antes de la cita... Atención Primaria tendrá sus problemas, pero cubrir las plazas es labor de la edil, sobre todo cuando han pasado tres meses. Ella sí que es un problema.

El problema no es la tuba