Autovigilancia

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La autovigilancia, en materia anticorrupción es difícil pues, como ya adelantó Platón hace ya mucho tiempo, hacer el bien no es tan fácil cuando un mayoría social está equivocada o pretende hacer el mal. Es decir, la autovigilancia es bien complicada que pueda sobrevivir en situaciones de corrupción institucionalizada o generalizada. Mucho se ha hablado en estos años de la importancia, por ejemplo, de las Comisiones de Investigación o de las normas que previenen el blanqueo del dinero. Son iniciativas loables pero que si no van acompañadas de un deseo de instaurar la limpieza en la vida pública, no resuelven el problema. Los códigos deontológicos se han entendido por algunos como la barrera que aleja de nosotros el peligro de la corrupción. Sin embargo, los códigos se muestran como una exigencia de la transparencia democrática, como una garantía mínima en la limpieza de los comportamientos, como una objetivación de las actuaciones que pueden ser calificadas como éticas. 

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