Falta valentía

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Se habla mucho sobre la “Nueva Evangelización”, pero se explica y practica tan poco, que está perdiendo el valor por demasiado manoseo y uso indebido; la invocan unos, y otros la usan de excusa, pero el caso es que todo sigue igual y solo hay tímidos pasos prácticos que inviten a reflexionar sobre ella. Hay que recordar que la Nueva Evangelización tiene que ser liderada por los Obispos, si bien parece que están esperando a ver quién da el primer paso (sí esperan por la Conferencia Episcopal, van listos). Aunque la impresión es que no tienen claro por dónde empezar, que dada la situación actual, es comprensible.
Evidentemente cuando hablamos de “nuevo”, hablamos de algo distinto a lo anterior, a no repetir lo hecho, que por cierto sucede con demasiada frecuencia disimulándolo con un simple cambio de envoltorio. Nuevo quiere decir: diferente. Si no me equivoco el primero (oficialmente) en hablar de Nueva Evangelización fue Benedicto XVI, allá por el 2011, y hasta hoy (siete años), ya con nuevo Papa, la “travesía del desierto” del cambio debería de empezar a dar sus frutos; pero la reticencia (por no decir incapacidad o interés) de bastantes Obispos está prolongando una situación que solo aporta soledad; ellos son los encargados de impulsar en sus Diócesis un estilo, una manera, que aporte las respuestas del Cristianismo a un mundo que ha cambiado y que lo hace constantemente a demasiada velocidad sin darnos cuenta que lo que hoy es, mañana cambió de traje; y en tal cambio la Iglesia ha de encontrar su hueco y estar firmemente presente, porque es su destino. 
Decir esto, no es estar en contra, ni renunciar a principios teológicos; significa releerlos y explicarlos de nuevo porque parece que damos todo por sentado y eso ya no sirve; no vale esperar a que el trabajo obispal lo haga el Espíritu Santo.
Empiezan las vacaciones, el mejor momento para pensar cómo hacer para que en el próximo curso ya se note la voluntad del cambio; y en nuestra Diócesis con más urgencia porque falta le hace. Gobernar, no es solo autoridad, que también; es ejecutar y liderar, que es lo difícil.
 

Falta valentía