Un doble gobierno que sale por un pico

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El simbolismo es lo que tiene, que de él no se come. Por eso, Carles Puigdemont, en el fondo, aspira a convertirse en presidente virtual de la Generalitat. Matener su ser en Bélgica y aunque no mande nada en su amada Cataluña, cobrar un magro sueldo del erario público, que para eso es cargo electo. Es decir, que los secesionistas, al menos los de JxCat, aspiran a que todos los españoles, esos que tanto les robamos, mantengamos dos estructuras de gobierno con nuestros impuestos para permitir que Carles Puigdemont siga viviendo a cuerpo de rey en Waterloo para no tener que regresar a España y, por supuesto, pasar una temporadita a la sombra. Por si esto no fuera suficiente, los afectos ya han calculado que esta estructura en el exilio costaría unos 190.000 euros al año, además de otros gastos, que ya se sabe que Puigdemont acostumbraba a gastarse casi dos milloncetes en trajes, comidas y viajes. Todo por la patria, que diría el otro. FOTO: Carles Puigdemont, el rey del plasma

Un doble gobierno que sale por un pico