Si non è vero...

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Una de las cosas en las que más insistían mis profesores de la Facultad de Ciencias de la Información, era en la necesidad de contrastar siempre las fuentes. Nunca publicar nada sin haber comprobado la veracidad de los hechos, o por lo menos, haber consultado a las partes implicadas. Partiendo de la base de que la Verdad, esa que se escribe con mayúsculas, es imposible de alcanzar, lo deseable al menos es buscar ofrecer siempre todas las versiones posibles para que el lector tenga las máximas claves que le permitan formar su juicio. El periodista no debe nunca dejar traslucir sus opiniones sino intentar que sean los hechos quienes hablen. Nunca antes había sido tan fácil como ahora poder disponer casi de forma instantánea de las diferentes versiones de los hechos y poder descartar aquellos que no se ajustan a la realidad. Sin embargo asistimos a un proceso inverso, en donde los “fakes” o noticias falsas abundan y pululan por las diferentes redes sociales cada vez más. Y eso a pesar de la revolución que ha supuesto Internet, que permite un acceso casi ilimitado a la información por parte de cualquier persona desde la comodidad de su hogar. Se desconfía en grado extremo de lo que se publica en los considerados medios tradicionales, como el periódico impreso, la radio o la televisión. Subyace la idea de que aunque esos medios deberían disponer de profesionales que sirvieran como filtro, no ofrecen la Realidad, sino una versión adulterada por los poderes fácticos. Sin embargo muchos de estos desconfiados después son los que se creen a pies juntillas cualquier nota colgada en páginas de cuanto menos dudosa procedencia. El estar fuera del “discurso oficial” hace que para muchos sea más fácil creerse estas noticias que no están representadas en los medios tradicionales sin tan siquiera hacerles pasar un mínimo filtro que compruebe su veracidad. Por supuesto que no digo que debamos desconfiar absolutamente de todo lo que a una le llega por los diferentes canales, pero tampoco cuesta tanto buscar en Internet y comprobar si algo es cierto antes de compartir con todos nuestros amigos y conocidos estos hallazgos. Intentar por lo menos no facilitar que estos rumores y falsas noticias se propaguen sin barreras. Y no sirve que me digan como una persona un día: “No será cierto, pero le debe de faltar poco”.

 

Si non è vero...