Señoras que corren de rosa

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La Carrera de la Mujer, que se celebra este domingo en A Coruña, ha ganado el premio a la polémica de la última semana. Primero parecía que el color de las camisetas era el inconveniente en María Pita, donde son más aficionados a los cuadros que al rosa, aunque el alcalde, Xulio Ferreiro, acabó saliendo a la palestra para aclarar que no tenían ningún problema cromático. En el PP no se lo creyeron, porque ayer se presentaron en el pleno con las camisetas de la prueba, que llevan el lema: “Hoy ganan las chicas”. Pero solo debían de tener talla para ellas, porque los chicos llevaban camisa (rosa, eso sí) en el caso de Mourelo o corbata, en el de Negreira. 
Tras acordarse de que el color fue durante años símbolo del Día del Orgullo Gay y sigue siéndolo del cáncer de mama, la Marea argumentó que su rechazo a la Carrera de la mujer iba más con los patrocinadores y con el hecho de que las 6.000 participantes recibieran el ¡Hola! y maquillaje, aunque esto último fue desmentido por la organización. Cierto es que podían haber metido en la bolsa un libro de Simone de Beauvoir, pero tampoco pasa nada por recibir esos regalos que, por otra parte, hacen las empresas que pagan los gastos que conlleva la carrera, algo que no hace el Ayuntamiento. Otra cosa es que hubieran metido un bote de Don Limpio y un delantal, por poner un ejemplo.  
En mi opinión, se puede leer el ¡Hola!, usar maquillaje, depilarse y llevar tacones y seguir defendiendo los derechos de la mujer sin perder un ápice de razón. Quizás los tópicos no están solo en los machistas que repiten ciertos conceptos heredados sino en confundir la femineidad con la sumisión. Las mujeres lucharon muchos años para poder llevar los pantalones, pero tampoco se trata de que la que elija una falda se pliegue al patriarcado. La clave está en poder decidir.
Lejos de mí enfrentarme a quienes luchan día a día por hacer que los derechos de las mujeres sean los mismos que los de los hombres algo que, no está de más decirlo, no está tan conseguido como algunos creen. Coincido plenamente con la concelleira de Igualdade, Rocío Fraga, en que todavía queda mucho machismo por eliminar y especialmente del que no se aprecia a simple vista. En eso estaremos unidas, las que visten de violeta y las que visten de rosa. 

Señoras que corren de rosa