El Mar y Ferrol

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La comarca de Ferrol y el mar mantienen desde hace siglos una estrecha relación de amor. Desde los primeros asentamientos en la zona, la importancia del mar en las actividades diarias ha sido indudable. Un mar que es exigente, pero que a cambio también sabe ser generoso. Y tres noticias de estos días no han hecho más que aumentar esta idea acerca de cuanto aun tiene que ofrecer a la ciudad y a sus alrededores, permitiendo que un rayo de esperanza nos llegue aun en los momentos más oscuros. Así, un mes más la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao se ha mantenido al frente en Galicia en el tráfico de mercancías, superando una vez más al vecino puerto de A Coruña y manteniéndose en el undécimo puesto de España. Y eso ha sido sobre todo gracias a los grandes sólidos que han tenido un gran crecimiento y que han permitido mantenerse a Ferrol en la senda del crecimiento.
La otra gran noticia nos llega desde los cruceros, que han descubierto todo lo que Ferrol y su comarca tiene que ofrecer a sus pasajeros y que un mes más nos han llenado de visitas. El Puerto de Ferrol ha vuelto a finalizar el mes de julio como la dársena que más ha crecido en la recepción de cruceristas en lo que va de año. La rada ferrolana ha pasado de recibir apenas algo más de tres mil visitas el año pasado a las más de veintiún mil en este. Con estas cifras se supera a ciudades con mucha mayor tradición en lo que se refiere a los cruceros como Alicante, Almería, Sevilla o Santander.
Pero sin duda la noticia que más nos puede llenar de ilusión de cara al futuro es el anuncio por parte de Bruselas del cese del veto de la construcción naval a partir del 1 de enero de 2015 en los astilleros de Fene. Han sido treinta años muy duros desde que este veto fuera impuesto y han puesto al borde del precipicio a los astilleros en muchas ocasiones. Caminando por el filo de la navaja se ha logrado sobrevivir a innumerables reconversiones y crisis del sector naval.
Son sin duda tres grandes noticias que permiten ser optimistas. Pero no nos debemos dormir en los laureles. Esto no tiene que ser más que un acicate para que entre todos arrimemos una vez más el hombro y poder salir por fin adelante. Hay que seguir trabajando duro y no desfallecer ahora que parece que nos acercamos al final del túnel. El mar, como ayer, como siempre, nos sabrá recompensar.

 

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