LA MIRADA DEL ODIO

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Cada representación teatral, aunque sean el mismo autor, argumento, actores, dirección, cuadro técnico y público, nunca es igual. Adquiere contextura propia sobre las tablas y por mucha imaginación que echemos las secuencias son irreversibles y nuestro logos las capta diferentes… Mientras, al contrario, la programación formulada por el consejo coruñés a través de su concejalía cultural, mantiene el itinerario de ríos alternativos que desembocan en Ágora, Fórum, Coliseo, Palacio de la Ópera y Rosalía de Castro. Aquí, particularmente, nos detenemos para enmarcar ese ciclo principal que tantos éxitos a lo largo del año depara al hermoso coliseo de Riego de Agua. 
Así el fin de semana la compañía proyecto 43-2 estrenó “La mirada del otro”, escrita por María San Miguel. Medio aforo para analizar una historia de barbarie que intenta eludir las graves responsabilidades de los miembros del grupo terrorista ETA con sus víctimas inocentes, directas y colaterales, para explicar cobardes tiros de nuca, bombas lapas, grandes estragos, extorsiones, robos, secuestros e imponer dictadura autoritaria y criminal a quienes juzga antagonistas suyos. No nos vale como creación dramática de un diálogo entre asesinos, víctimas y mediadores cuando lo que de verdad cuenta es la defensa, el mantenimiento y el ejercicio de la democracia sancionada por todos los españoles. 
Una sala en la cárcel. Tres personas que se miran a los ojos y los iris de los interlocutores cierran puentes mientras la música de Jorge Arribas se cuela hasta el tuétano. Un positivo Chani Martín conduce el alucinante encuentro servido por los convincentes intérpretes Ruth Cabeza, María San Miguel y Pablo Rodríguez. Tipos, no obstante, alejados de aquella trágica realidad. Incendio brutal que se resiste a justificar individuos más allá del bien y el mal impulsados por la demencia psicópata del odio…

LA MIRADA DEL ODIO