Amnesia política

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edro Sánchez ya está en otra cosa. Ha dejado en manos de las comunidades autónomas una desescalada final tan desordenada como en ocasiones precipitada y él se ha puesto a presumir de gestión. Alardea de haber ahorrado al país 450.000 muertes y, escuchándole, parece que hasta hay que darle las gracias. 
No habla, por supuesto, de los contagios y fallecimientos evitables si hubiera puesto en marcha las medidas de control sólo una semana antes; esto es, sin haber esperado a las manifestaciones feministas del 8-M y teniendo tan cerca como así era el implacable espejo retrovisor de Italia. Pero de la crisis sanitaria, como digo, ha pasado página, para dedicarse a negociar los nuevos presupuestos generales bajo la lupa –veremos a ver hasta qué punto implacable- de Bruselas. Esto es, a asegurarse su continuidad en Moncloa.
Cerrada, pues, oficialmente una etapa y adentrados en la “nueva normalidad”, es hora de hacer balances, aunque de corto alcance. Sin duda, más de uno se habrá preguntado estos días cómo tan mejorable gestión de tres meses de tragedia ha podido afectar al mapa político y electoral. Y los expertos han respondido y coincidido en una conclusión en principio sorprendente: la pandemia apenas está dejando impacto en tal cartografía.
Prescindiendo del entusiasta Tezanos, para quien el PSOE siempre crece como la espuma pase lo que pase, en las últimas dos semanas se han publicado diversas encuestas que, como media, dibujan un mapa, sí, con cambios, pero en el que los bloques de izquierda y derecha se mantienen en proporciones muy similares a las que se produjeron en las elecciones generales de noviembre último. 
Lo que hoy por hoy ha habido es, en todo caso, un trasvase entre los mismos. O dicho de otra manera: ningún movimiento sísmico, sino más bien una corrección que favorecería ligeramente las expectativas del centro derecha. El país se ha alienado entre bandos berroqueños: izquierda, derecha y nacionalistas/separatistas. El voto bascula en el interior de cada uno, pero hacia fuera apenas registra trasvases. 
Según datos que ha manejado el digital El Independiente, el Partido Socialista muestra una gran capacidad de resistencia. Siendo como es el principal partido del Gobierno y, por tanto, el que mayor desgaste debería haber sufrido debido a su mala gestión de la crisis, sus continuos bandazos, sus muchos fracasos y mentiras, apenas ve modificadas sus expectativas electorales. Según la media de los sondeos publicados, perdería sólo cinco escaños. Es decir, va aguantando bien en tirón. 
La situación no le ha pasado, como digo, factura a Pedro Sánchez. De momento. Y habrá que insistir en esta coletilla. Porque muy otra cosa será –quiero creer- cuando le subida de impuestos y recortes se dejen más que sentir en el bolsillo del contribuyente y familias. Entonces las urnas bien pueden pedir la vuelta de la derecha para que arregle el desaguisado. No sería la primera vez. 

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