Los ratones abandonan el barco cargados

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TXCon mis años de experiencia e aprendido de los demás, y admitiendo que puedo equivocarme, llegue a la firme convicción de que los gobernantes surgidos de los últimos años de democracia han hecho uso y abuso del poder, pero sin tener idea de lo que es administrar los recursos públicos, Han despilfarrado, carentes de diálogo para pactar por el interés general, no particular, y mejor prever el futuro para no caer en las crisis económicas, que aunque sean frecuentes a modo de dientes de sierra, con la ciencia y la tecnología actual que hay en el XXI, debieran dejar  atrás las malas costumbres del pasado. Con los medios técnicos se puede, en lo sucesivo evitar las crisis económicas, y la corrupción con más transparencia y una justicia atenta para evitarla. La única crisis económica, en adelante, solo puede venir por catástrofes  naturales, y aun estas, en muchos casos se pueden aminorar sus efectos con gobiernos capacitados. Para dedicarse a la vida pública hay que renunciar a privilegios que no corresponden y los gobernantes deben de hacer su trabajo con cabeza y con corazón por tener en sus manos las vidas, haciendas, y la felicidad de sus representados. No hay más que ver las pérdidas de ahorros de toda la  vida de muchos trabajadores de este país por la mala gestión económica de cajas y bancos  donde estaban en los consejos de administración la flor y nata de nuestro país. Resultaron ser unos avariciosos indignos, carentes de los valores humanos para estar en ese lugar. Si tenían capacidad y mérito, le faltó la  ética y agallas para denunciar lo que conocían. Por cierto, tengo que citar a cuatro señores, verdaderos caballeros honestos que aun quedan en nuestra sociedad, aunque el sistema no incentiva estas virtudes, más bien son molestos para el poder. Se trata de de Fernando Andreu, Francisco Verdu, Iñigo Aldoz y Esteban Tejera, que teniendo las tarjetas Black de Bankia como los demás, no las usaron. Merecen una placa bien grande y  visible  en el centro de Madrid reconocidos como héroes de nuestras cruzadas avariciosas llevadas a cabo por los más de 60 poseedores de las tarjetas blak. Si todos fueran como estos cuatro señores, otro gallo cantería. Estos si supieron prevenir su  futuro dignamente, y los ahorros de los clientes de Bankia, si los demás hieran lo mismo. Las instituciones públicas y las semi-públicas, han superado a las cuevas de Alí Baba, eran 40 ladrones, pero aquí hay miles. Prometieron y engañaron hasta la saciedad  para que los votaran, para luego arramblar con todo.

Los ratones abandonan el barco cargados