Tijeras de ADN

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CRISPR. Vayan aprendiéndose estas siglas porque pronto estarán en boca de todos. Su significado en inglés es largo y oscuro, y pocos son los que atendiendo a su nombre podrían entrelucir para que sirve. Pero quédense con la idea de que se trata de unas tijeras para editar ADN, la cadena básica de información de cada célula y que determina desde que unos ojos sean azules o marrones hasta cosas de más enjundia como la predisposición a padecer algún tipo de cáncer en un futuro. La técnica en cuestión se ha convertido en la estrella de la biotecnología en los últimos meses. Cualquier investigación que se precie ahora intenta desarrollar estas tijeras que hacen las delicias de los científicos. Pero si ya lleva meses y años causando furor entre los investigadores ¿qué es lo que ahora ha cambiado para que vayan a convertirse también en la técnica de moda entre los profanos? Pues que su aplicación en seres humanos ya ha comenzado. La estadounidense Kathy Niakan y su equipo del Instituo Francis Crick de Londres han conseguido la autorización para modificar genéticamente embriones humanos. Es la primera vez que se concede en el Reino Unido un permiso para una investigación de este tipo. Niakan pretende identificar los genes que necesita un embrión para desarrollarse e implantarse con éxito en el útero. Una vez identificados, utilizarán la técnica del CRISPR para modificar aquellos que carezcan de los genes precisos para hacerlos viables e implantárselos, buscando de esta forma nuevos tratamientos contra la infertilidad y los abortos recurrentes.  El objetivo que persigue el equipo británico es loable, pero también es cierto que se abre una puerta. La modificación genética de seres humanos es un tema que sobrevuela la comunidad científica desde hace mucho tiempo. El miedo a posibles malos usos hace mirar con suspicacia todas las investigaciones destinadas a tratar y trabajar en el campo de la genética. La aparición de nuevas técnicas como el CRISPR y el mayor conocimiento del mapa genético humano hace que nuevas fronteras estén a punto de ser superadas. Y como siempre, el temor a lo desconocido abonará el campo para la confrontación entre la defensa del avance científico y las objeciones éticas y morales. Así que es conveniente irse preparando para un debate intenso. Por el momento ya conocen ustedes lo que es el CRISPR.
 

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