La gran ignorancia

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El espectáculo bochornoso de algunos políticos y ciudadanos en Italia, contagiando incluso a algún cargo público español, a cuento de la condición racial de la ministra italiana de inmigración Cécile Kyenge, a la que han calificado de “orangután”, le han deseado una violación y le han tirado plátanos para humillarla por el mero hecho de ser negra, resulta insoportable para cualquier persona de bien y propio de ignorantes, zafios e inmorales, lo que al parecer abunda más de lo deseable. Pero con todo, lo peor no es que haya personas que piensen y actúen así, sino que ocupen cargos públicos y cobren del dinero de los ciudadanos que les votan, democratizando así esa repulsiva ignorancia y haciendo a la sociedad cómplice de sus aberraciones. Deberíamos de pensar bien lo que hacemos con nuestro voto antes de introducirlo en la urna y nos evitaríamos cargos públicos xenófobos, ladrones, defraudadores y mentirosos, o por lo menos, reduciríamos mucho su número.

 

La gran ignorancia