El quehacer de los miserables

|

Los que nos piden que le escupamos a Franco en la boca por habernos pronunciado sin derecho nos exigen que besemos la boca de los que escupen a nuestros muertos sin haberlos pronunciado; marcados solos y sin derecho como a reses para un sacrificio horrible, la supremacía de la raza.

Si nos lo pidiérais sinceros, os despreciaría hasta la náusea, pero sé que solo os mueve el asco del poder, como sé que a ese órdago os jugáis vuestro pasado, presente y porvenir. Una vida resuelta en una sola jugada de bocas que dan asco y que nos obligáis a escupir o besar como si todo el daño de una os hubiese sido causado a vosotros y todo el dolor de los otros fuese una bendición para vosotros y un paso en nuestra liberación. Pero no es cierto, vinieron a tiranizarnos, asesinarnos y robarnos el derecho a ser libres para construir un espacio de sana y solidaria convivencia.

Muchos de los que ahora nos pedís que escupamos al dictador y besemos la dictadura del terror no habéis sufrido ni a una ni a la otra. De Franco os han hablado y del terrorismo habéis hablado, teorizando, como hacen los malditos, y ambos os han servido como señuelos de propaganda política. Sois esos que sin ser el tirano y sin oponerse a su tiranía siempre salen ganando, vendiendo a las víctimas, victimizándolas y usando a vuestro antojo a los verdugos a fin de seguir rentabilizando sus actos y aspiraciones.

Sois tiranos consentidos consintiendo tiranos.

El quehacer de los miserables