Humo electoral en Cataluña

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La decisión de Artur Mas de tirar la toalla y adelantar las elecciones, hace evidente el estrepitoso fracaso del Gobierno catalán. El balance no puede ser más desolador. El déficit de Cataluña es brutal, y su deuda alcanza la cifra astronómica de 24.054 millones de euros. La mayor de todas las comunidades autónomas españolas.

Cataluña está en situación de KO técnico y sin posibilidad alguna de encontrar financiación a un precio razonable más allá de la ayuda que le pueda brindar el Estado. Un escenario al que llega exclusivamente por sus propios errores. Mientras se cerraban hospitales, se hablaba de cobrar 3 euros a los niños por llevar comida en fiambreras al colegio y se hacían durísimos recortes sociales, la Generalitat se permitió el lujo de derrochar en delirantes proyectos que tenían como única finalidad alimentar el ego y la megalomanía nacionalista.

Ahí están los 200 millones de euros tirados por la borda en el intento fracasado de resucitar Spanair para convertirla en una aerolínea de “Nació”. El dispendio de las embajadas por medio mundo. Los 500 millones en subvenciones a medios de comunicación afines al nacionalismo o los Consejos Comarcales, que además de provocar duplicidades en la administración, cuestan la friolera de 560 millones al año y sólo sirven para dar empleo a los del clan. Ahora, “El President” dice que la culpa es de España, porque no da una financiación justa a Cataluña y que por eso convoca elecciones como un primer paso hacia la Independencia. Todo es una cortina de humo electoral. Mas sabe que esa es una opción inviable. Sólo busca más dinero y endosarle el muerto a otro.

 

Humo electoral en Cataluña