EL IMPORTE DE LAS MULTAS

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Unión Coruñesa ha propuesto al gobierno municipal que realice una revisión del importe de las multas y sanciones. La tabla de cuantificación de las multas está realizada y pensada para tiempos de bonanza económica. Hoy por hoy, un elevadísimo porcentaje de ciudadanos no pueden hacer frente a importes que superan los 100 euros por la retirada de un vehículo por el servicio de la grúa o de multas que llegan a los 300 euros en familias que no perciben ingreso alguno. Se trata de buscar la proporcionalidad y adaptar a la realidad económica el importe de las sanciones. Esto supondría mejorar y racionalizar la recaudación, toda vez que muchos ciudadanos a los que el Ayuntamiento considera morosos sólo son ciudadanos a los que le resulta imposible pagar su sanción cuando cobran subsidios de 400 euros.

La experiencia ha funcionado lugares en los que se aplica un baremo de proporcionalidad entre los ingresos del ciudadano y la cuantía de las multas que se le aplican. Mantener el actual sistema igualitario supondrá generalizar la morosidad y colocar en situación de marginalidad a familias que sufrirán los embargos que el trámite administrativo impone para aquellos que no hacen frente al pago de sus multas. Esta medida sería interpretada como una demostración de sensibilidad por parte del Ayuntamiento ante una situación socio-económica complicadísima y velaría por la integración todos los que, aun en situaciones de dificultad económica, desean hacer frente a sus obligaciones siempre y cuando el importe se lo permita sin poner en peligro la mermada capacidad económica de las familias.

Se sugiere al gobierno municipal que, en tanto estudie la propuesta, abra una vía de pago fraccionado de sanciones que haga soportable la carga y con la idea de que es mejor cobrar a plazos que engrosar la lista de morosidad. Pero está claro para el bolsillo de los coruñeses que el gobierno municipal hará oídos de mercader a esta propuesta. La gobernación del sistema por parte de los que mandan en el Ayuntamiento se hace cada vez más teórica y menos práctica, a la vez que menos en consonancia con lo que se había prometido en la campaña electoral de las municipales. Y hemos escrito “gobernación” y no “gobernanza” porque nos da el pálpito de que ha de procederse a situar en el más alto nivel de la cursilería a quienes usen de la voz “gobernanza” referido a la acción de gobernar. A no ser que se demuestre que mandar es “mandanza”, cocinar “cocinanza” y fornicar “fornicanza”. Y esto de “gobernanza” ya se lo he escuchado a algún concejal. La cultura va por barrios.

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