El alcalde turra sin descanso, pero no se sale con la suya

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EN la Marea, nasía pa’ganá, hay mucho gandul académico, expresión que no significa que haya holgazanes que se ajusten a las pautas tradicionales –que también, eh–, sino que sus estudios se limitan al bachillerato y pare usted de contar. Pero también hay dos licenciados en Derecho, la pseudopeletera Silvia Cameán, musa del sector pijo de la xente do común, y Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, que incluso es doctor. A ambos se les supone, por lo tanto, cierta capacidad para razonar y ciertos conocimientos jurídicos. Pero simplemente eso, se les supone, porque si no el alcalde sabría que los acuerdos están para cumplirlos. Es más, él, como buen futbolero que es, habrá oído un feixe de veces al presidente de un club respondiéndole a un jugador que los contratos se firman para respetarlos. Pero él, turra que turra, quiere que se modifique el protocolo sobre la fachada marítima; lleva con la teima tres años y no ha sacado nada en limpio. Ese poder de convicción no es lo que se suponía, ¡eh!

 

El alcalde turra sin descanso, pero no se sale con la suya