Medicina tradicional maya

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Curar el mal de ojo, la pérdida de alma, los sustos y los antojos entre otras dolencias ahora será posible en los centros de salud de Guatemala. El pequeño país centroamericano empezará a formar a su personal sanitario para que puedan tratar hasta siete enfermedades propias de la cultura maya. Mientras no se ponen al día en estas nuevas técnicas, terapeutas mayas y abuelas comadronas trabajarán codo con codo con los profesionales médicos en los centros de salud rurales, donde acuden una gran cantidad de pacientes aquejados de estas patologías sobrenaturales.
Es una medida que puede sorprender en España, sobre todo si tenemos en cuenta que el sistema sanitario guatemalteco está al borde del colapso. El Ministerio de Salud acumula ya una deuda de casi cincuenta millones de euros, lo que ha obligado a cerrar algunas unidades hospitalarias con el consecuente caos. También como resultado de estos problemas, los 44 hospitales de Guatemala se encuentran abastecidos solo al 70%.
Con este panorama uno no puede evitar preguntarse a que viene esta medida del gobierno de Guatemala, que quizás debería preocuparse de cosas más primordiales. Sin embargo, cabe pensar que Guatemala es un país tremendamente supersticioso, donde la gente no duda en dejarse fortunas acudiendo a curanderos que se hacen de oro a costa de su ignorancia. De esta forma, el gobierno se garantiza que estas personas estarán tratadas por personal médico formado y que no les receten simplemente oraciones, sino que al mismo tiempo les ofrezcan remedios científicos que ayuden a reducir la mortalidad infantil por ejemplo.
Es cierto que puede resultarnos chocante desde nuestra perspectiva eurocéntrica esta medida. Pero antes de criticarla deberíamos mirarnos nosotros antes. En Estados Unidos y Reino Unido, por ejemplo, el reiki se utiliza en más de 1.000 centros hospitalarios y está incluido en el Sistema Público de Salud. En el estado de Nueva York hasta los servicios de emergencia están formados para dar reiki. Una supuesta técnica “milenaria” de curación a través de la imposición de manos que le fue revelada en una ensoñación a un monje budista en 1922, tras un ayuno de 21 días que le habría ayudado a reconectar con una vida pasada. Pues que quieren que les diga. Casi prefiero las técnicas milenarias de los mayas.

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