SIEMPRE PIERDEN LOS MISMOS

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El día del Rosario se ha caído de la lista de fiestas locales. El 7 de octubre del año que viene, martes y conmemoración de la Virgen del Rosario, será en la ciudad jornada laborable. Ocupará su plaza como festivo el 24 de junio, día de San Juan y, sobre todo, día de las tradicionales hogueras. Lo acordará formalmente dentro de poco la Junta municipal de gobierno, pero la decisión ya ha sido anunciada por el alcalde Negreira.
Como se sabe, la fiesta de la Virgen del Rosario fue instituida por san Pío V para conmemorar y agradecer a la Virgen su auxilio en la victoria en Lepanto sobre los turcos, el 7 de octubre de 1571. Conocido es entre los historiadores el breve pontificio, de dos años antes, que ya había visto en el rezo del Rosario un presagio de aquel triunfo. En 1716 Clemente XI extendió la fiesta a toda la cristiandad;  León XIII le otorgó el mayor rango litúrgico, y con san Pío X quedó definitivamente el 7 de octubre como fecha de su celebración.
Pues bien, en aquel ambiente de exaltación y culto a la Virgen del Rosario los coruñeses de 1589 hicieron un voto por el que, si se veían libres del asedio de las tropas inglesas de sir Francis Drake sobre la ciudad, se comprometían  a celebrar “solemnes cultos” en honor de dicha advocación mariana. Desde hace, pues, más de cuatrocientos años, data esta relación de devoción, culto y posterior patronazgo de la Virgen del Rosario, que A Coruña ha venido celebrando con los honores de fiesta local.
Ahora la jornada de la Virgen del Rosario se ha caído de la lista de esos dos festivos locales que el Ayuntamiento tiene la facultad de establecer.  Dice el alcalde Negreira –medalla de honor, por cierto, de la cofradía del Rosario– que así lo ha tenido que hacer con harto dolor de su corazón a la vista del sentir ciudadano mayoritario y después de haberlo consultado con diversas asociaciones vecinales.
Desconozco las respuestas ofrecidas. Pero de hacer caso a alguna encuesta publicada,  si bien es cierto que las hogueras de San Juan ocupan el primer lugar en la lista  de preferencias, no lo es menos que la segunda opción ha sido la festividad del Rosario, por encima del Martes de Carnaval. ¿Por qué –cabe preguntarse– no se ha tocado esta jornada, tercera, como digo, en el ranking correspondiente?
En definitiva, parece claro que han primado los intereses económicos y comerciales. Carnaval y hogueras mueven mucho más dinero en bares, restaurantes y supermercados de bebidas que una festividad de índole religiosa. Y más xolda o bullicio callejero. En definitiva, han vuelto a perder la tradición y lo religioso. Como tantas veces. 

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