Una vuelta al mundo ibérica como el cerdo

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Carmen Calvo, aquella socialista a la que ZP llegó a confiar el Ministerio de Cultura y a la que recuperó Pedro “La sonrisa” Sánchez para la primera línea política, pues vivía un retiro espiritual, es mujer dada a la frases geniales. De sus tiempos zapateriles se recuerdan sentencias memorables como: “Me gusta madrugar para pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, escucho música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”. Desde su resurrección ha ido engarzando otras perlas en su collar, pero cada vez de menos calidad, hasta convertir la joya en bisutería. Sin embargo, como si le hubiese dado un aire, ha transformado la pieza en objeto de colección: ha ordenado a un historiador que certifique que la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano no fue española. Al Gobierno portugués le ha disgustado tanto españolismo y Calvo, a quien para tristuras lusitanas le llega con el fado, ha decidido convertir la hazaña en ¡ibérica!, como el cerdo. ¿Y Cristiano? ¿Es de Madeira o de las Sisargas? 

Una vuelta al mundo ibérica como el cerdo