Aló, aló

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El día que encarcelaron a los catalanes independentistas dije por aquí: Esto terminará en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Pues bien: No es que sea un lince, sino que el asunto presentaba esa clara dirección final, reforzada  cuando el juez Llarenas comenzó a pedir órdenes de extradición por doquier, que le fueron denegadas una tras otra.

Comenzado el juicio de marras, varios analistas de pro que siguen la causa, comentan como cierto  ese final en Estrasburgo. Estamos asistiendo pues, a una pantomima judicial imprescindible, por un Tribunal Supremo devaluando ya previamente, con asuntos como el de las hipotecas; cachondeo entre los  cachondeos. Me importa un carajo lo que sentencie, porque será inútil; pero espero ver y largar  a los testigos ciando llegue su actuación estelar.

Por nada del mundo me perderé la parte más cómica del asunto. Advierten de un reparto variopinto, y será como aquel telefilm de “Aló, aló”, donde todos eran extranjeros, con el mismo idioma y distintos acentos.

Aló, aló