El sueño de ser un funcionario

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Hace unos decenios, el sueño de cualquier padre era que su hijo le saliera estudioso, fuera a la universidad y, con el título bajo el brazo, se pasara otros cuantos años estudiando hasta que consiguiera aprobar una oposición. Una vez logrado el objetivo de ser funcionario, sus problemas se habrían acabado y su futuro estaría más claro que el agua cristalina. Luego llegó la moda de la informática y los progenitores aspiraban a que sus retoños se ganaran la vida como programadores. Con lo de la burbuja de las “puntocom”, se despertó del sueño y, desde ese momento hasta ahora, la carrera funcionarial sigue siendo el culmen de los deseos. Por ello, no puede extrañar que hasta cuatrocientas personas se presentaran para ocupar una de las nueve plazas que oferta el concello de Ourense para la Policía Municipal. Muchos candidatos para pasar a mejor vida, y eso que los policías locales tienen que trabajar bastante más que muchos administrativos.

El sueño de ser un funcionario