El mérito que nunca se podrá arrebatar a Víctor

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EL cargante Valdano y el asilvestrado Bilardo se pelearon durante años a cuenta de la importancia de la estética como medio para ganar partidos. Años más tarde, Guardiola, en el papel de aristócrata, y Mourinho, en el plebeyo, reeditaron la lucha. Víctor no necesitó un alter ego; él mismo actuó como ilustrado y como analfabeto durante los meses que entrenó al Deportivo. La consecuencia de esa bipolaridad ha sido su destitución, que un buen número de ventajistas ha aprovechado para darle una somanta de palos. Allá cada uno, pero lo que nunca podrá borrar nadie de su currículum es que salvó dos temporadas del descenso al equipo blanquiazul.

El mérito que nunca se podrá arrebatar a Víctor